Cuaderno de trabajo

14 mayo 2016

Trabajo invisible

Nos preguntamos por la relación entre el contenido y la forma de Nightcleaners y la cuestión de la reproducción social.

Veíamos que Marc Karlin, uno de los cineastas del Berwick St. Film Collective implicados en el rodaje de Nightcleaners, definía la película como un retrato de distancias: distancias entre los cineastas y las limpiadoras, pero también entre éstas y las activistas que trataban de integrarlas en un sindicato.

Nightcleaners puede entenderse como un elaborado testimonio cinematográfico del problema de la reproducción social. Desde finales de los años 60, toda una generación de mujeres puso en entredicho la cultura de lucha de los sindicatos y organizaciones de izquierdas tradicionales, modelada a imagen y semejanza del obrero asalariado masculino. Se trataba de poner en cuestión las fronteras y los sesgos de género que separaban lo que se reconocía como trabajo (las actividades productivas) y toda una serie de trabajos de cuidados que se relegaban a un espacio de invisibilidad (las actividades reproductivas). Buena parte de la potencia de los retratos de las limpiadoras que protagonizan Nightcleaners proviene del hecho de que se trata de mujeres que habitan una zona de sombra, un terreno indefinido entre ambas esferas. Y en este punto cobra pleno sentido la sorprendente forma cinematográfica que adopta la película: construida a partir de intervalos y fragmentos, de un montaje lleno de vacíos e interrupciones, de desajustes entre lo que vemos y lo que escuchamos.

En noviembre de 2015, Viewpoint Magazine dedicó un cuidado número especial al problema de la reproducción social. El resultado es un mosaico fascinante de contribuciones que exploran problemas relacionados con la reproducción social desde los años 30 hasta el momento presente, con un interés particular por su concreción en las luchas de los largos años 60. Toda una serie de reflexiones, en definitiva, que permiten situar algunos de los problemas planteados por Nightcleaners en una genealogía histórica que llega hasta nuestro presente. A continuación reproducimos un fragmento traducido de la introducción del número, a cargo de Asad Haider y Salar Mohandesi. El número completo, en inglés, puede consultarse en acceso libre aquí.

En los 60 y los 70, las feministas plantearon un desafío fundamental contra la creencia de que el obrero industrial masculino y sus deseos representaban la totalidad de la clase trabajadora. Argumentaron que el movimiento socialista tenía una fijación miope por el trabajo asalariado de fábrica, y que esta fijación ocultaba la esfera de trabajo que lo hacía posible en primer lugar. El trabajo asalariado, por definición, significa que los trabajadores intercambian su fuerza de trabajo por el dinero necesario para vivir. Pero como subrayaba la crítica feminista, el pago de un salario no garantiza necesariamente que un trabajador esté saciado, sano y descansado. Al contrario, hace falta una cantidad de trabajo considerable para asegurarse de que esos trabajadores asalariados estén listos para volver al trabajo al día siguiente (…) A ese trabajo, que bajo el modelo de producción capitalista consiste en reponer la fuerza de trabajo, lo llamaron reproducción social. Son los trabajos, a menudo invisibles, de cocina, limpieza, cuidados o educación que hacen posible el trabajo asalariado en el lugar de producción. Las feministas argumentaban correctamente que sin este trabajo nadie puede vender su fuerza de trabajo, no puede haber intercambio de salarios, no se puede generar ninguna plusvalía. La reproducción social, añadían, generalmente tiene lugar bajo la forma de la familia, históricamente han sido las mujeres quienes se han visto forzadas a hacerlo y, aunque a veces esté a cargo de trabajadoras asalariadas, a menudo no tiene ninguna remuneración. Sobre todo, algunas feministas, en Italia en particular, empezaron a hablar de la reproducción social no sólo como un tipo de actividad, sino también como un terreno de lucha.

 

El próximo 21 de mayo a las 19:00 proyectaremos Nightcleaners y charlaremos con Elena Oroz en la sala de cine de Tabakalera. + info

 

Imagen/fragmento: Nightcleaners (Berwick St. Collective, 1975). Cortesía del Berwick St. Collective (Humphry Trevelyan, Mary Kelly, James Scott, Marc Karlin) y LUX-London.

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