Cuaderno de trabajo

27 septiembre 2016

Remontar la violencia

Kira Josefsson conversa con Göran Olsson y Sophie Vukovic sobre su película Concerning Violence (2014), sobre la representación de la violencia y la responsabilidad política del cineasta.

(…)

Göran Hugo Olsson gesticula impaciente, sentado en una mesa en las oficinas de su productora, Story. Las ventanas tintadas que dan a una calle tranquila de Estocolmo están cubiertas con carteles de las películas que han producido, particularmente la galardonada Black Power Mixtape, el extraordinario documental de Olsson de 2011 sobre cómo los periodistas suecos documentaron las luchas afroamericanas de liberación entre 1967 y 1975. Gracias a las imágenes del gigantesco archivo de la televisión pública sueca, la película incluye muchos materiales que nunca antes habían sido mostrados a una audiencia internacional, como una entrevista a Angela Davis en prisión. Iconos culturales y políticos contemporáneos como Sonia Sanchez y Talib Kweli hablaron públicamente sobre la película. Ahora Olsson vuelve de los archivos con un nuevo documental: Concerning Violence, Nine Scenes from the Anti-Imperialistic Self-Defence, un retrato de la lucha africana por la independencia.

Con dos documentales de “found-footage” a sus espaldas, Olsson se está afirmando como un maestro de los archivos. Pero su interés en el pasado no es meramente histórico. Concerning Violence toma su título del primer capítulo de la biblia de la anti-colonización, Los condenados de la tierra, escrita por Frantz Fanon, el psiquiatra y revolucionario nacido en Martinica que murió pocos meses después de completar esta obra, su último trabajo, con sólo 36 años de edad y por tanto privado de la suerte de ver el final de la revolución argelina que apoyó fervientemente. Olsson ha optado, dice, por producir un “Fanon para principiantes”, un trabajo que espera que ayude a prestar atención a los paralelismos entre la situación de los años 60 y las prácticas opresivas actuales.

(…) Me he sentado con Olsson y la asistente de dirección Sophie Vukovic para hablar sobre violencia, la responsabilidad política del artista, y cómo convertir un libro difícil en una impresionante película.

OLSSON: Después de The Black Power Mixtape, de ninguna de las maneras quería hacer otra película de archivo. Pero después leí el libro de Fanon, y quedé completamente deslumbrado. No dimos por sentado que había que utilizar material de archivo, pero con imágenes contemporáneas la película habría envejecido mucho más rápido. Y las discusiones sobre la película habrían sido diferentes, mucho más enfocadas en si las representaciones de los conflictos actuales eran correctas o no. Con material de archivo es casi como un dibujo animado o una animación—la imagen de una plataforma petrolera, por ejemplo, es sólo un símbolo de la extracción de materias primas. Puedes ver que las imágenes son antiguas, pero una plataforma petrolera es prácticamente igual, lo que la convierte en una suerte de animación. Esto hace más fácil llegar al mensaje en lugar de quedar atrapado en detalles.

Utilizáis diferentes recursos para anclar las imágenes en un argumento más general sobre la violencia—obviamente el texto de Fanon, leído por la voz en off de Lauryn Hill, es uno de ellos. ¿Cómo la implicasteis en el proyecto?

VUKOVIC: Göran había oído que ella admiraba a Fanon. En aquel momento estaba encarcelada [por evasión de impuestos], así que le mandamos un libro con el manuscrito e imágenes para la película. No lo podíamos encuadernar, ni siquiera con cuerdas, porque se consideraba demasiado peligroso en prisión. Así que mandamos las hojas sueltas en un paquete. Y ella estaba muy emocionada, incluso quiso componer la música primero, aunque finalmente no salió de la cárcel a tiempo.

OLSSON: Funcionó genial. Es un texto difícil, bastante desarticulado y escrito con diferentes estilos narrativos, así que es complicado de leer—nos costó seis intentos hasta que lo logramos. Primero ella hizo una versión muy acelerada, era imposible seguirla. Me decía, “Göran, cuando leo esto es una revelación, son 400 años de opresión barridos por estas palabras. Tengo la misma sensación que tuvieron Charlie Parker y John Coltrane cuando a finales de los 50 se encontraron con las voces africanas en música y crearon el bebop. Es alegre, es festivo, y eso me suena acelerado”. Y le dije que era verdad, pero que la gente no la podría seguir. Así que finalmente hizo una versión más pausada. Realmente creo que añade autoridad al texto.

VUKOVIC: También cambia la forma en la que piensas sobre el narrador en un documental. En Inglaterra, por ejemplo, Kenneth Branagh narra cada documental. Pero nosotros estamos haciendo versiones en diferentes idiomas, todas ellas leídas por mujeres.

OLSSON: Es realmente fácil trasladar las palabras de Fanon a otras situaciones, y no sólo relacionadas con el colonialismo. Pero al mismo tiempo, es un libro claramente escrito en un momento histórico determinado, algo que puedes ver, por ejemplo, en los problemas de género. El “hombre” es lo universal, Europa es “ella”. Hemos intentado compensar esto de algunas maneras, pero está inscrito en su manera de escribir.

El problema de género en Fanon aparece en el prólogo, escrito y leído por Gayatri Spivak…

OLSSON: Sí, es una de las razones por las que la incorporamos al proyecto, aunque su participación cumple muchas funciones. Por ejemplo, ella es una maestra del prólogo. Y su lectura compensa el prólogo de Sartre [a la primera edición de Los condenados de la tierra, que ha sido criticado por enfatizar excesivamente el aspecto liberatorio de la violencia]. Ella también critica el texto en sentido amplio, y hasta la propia película. No conozco muchas películas que incluyan este tipo de autocrítica explícita [ríe]. Por supuesto también es una manera de huir de la crítica, ya que te la haces tú mismo.

Spivak menciona una escena que es particularmente chocante—una escena de hospital, donde una mujer joven está sentada con el torso desnudo en una camilla, con su brazo derecho totalmente amputado por una bomba. Su bebé aparece en la secuencia, con su pierna también amputada, y ella habla pero no hay traducción alguna, así que no sabemos lo que está diciendo. Esto la convierte en un símbolo anónimo, que tal vez se hace eco de la manera en que las mujeres son convertidas en símbolos de la patria, en contextos de guerra por ejemplo. Spivak la llama “Black Madonna”, lo que en sí mismo la universaliza…

OLSSON: Es la única frustración que tengo con esta película. Nos esforzamos tanto en averiguar lo que decía, pero habla un criollo muy particular entre un dialecto guineano y portugués…

VUKOVIC: Nos costó muchísimo tiempo encontrar a alguien capaz de traducir.

OLSSON: Ella habla sobre lo que pasó, sobre la bomba. Si hubiera protestado por estar siendo filmada no la habríamos incluido. Pero he estado terriblemente preocupado con ese fragmento. Casi no puedo hablar del mismo. Es una imagen terrible—puedes ver que estaba dando de mamar a su hijo cuando estalló la bomba porque su brazo está amputado exactamente donde lo está la pierna del bebé. La gente puede estar en desacuerdo con que mostremos esto, es desolador, es terrible. Pero por otra parte así son las cosas en la guerra. Esto no es un western, tampoco se trata de Jean-Paul Belmondo derrumbándose lentamente en À bout de souffle. Es horrible. Horrible. Pero es como cuando la gente se escandaliza sobre la violación en la guerra. La violación es parte de la guerra. No hay guerra sin violación. Así que si vas a mostrar la guerra, tendrás que mostrar la violación.

VUKOVIC: Discutimos muchísimo sobre lo difícil y problemática que es esta imagen. Pero como dice Göran, muestra lo que es la guerra, y también muestra lo que es la guerra para las mujeres, que es algo diferente de lo que es para los hombres. Pero también hablamos sobre cómo su mirada se encuentra con la cámara, de frente. Y eso la convierte en realmente fuerte, porque hace que la atención del espectador o la espectadora se desplace hacia sí mismo o sí misma.

OLSSON: Es jodidamente fuerte. También porque el niño está completamente en silencio. Ambos están muy tranquilos. Si el bebé hubiera llorado habría sido difícil de ver, pero así es insoportable.

¿La audiencia se ha mostrado afectada por la película?

OLSSON: Estoy realmente sorprendido por la respuesta positiva. Pese a ser una película no sólo con una gran dureza política y emocional sino también formal, hay gente que ha llorado en las proyecciones. Y se está viendo en cines de 17 países. Jamás lo hubiera imaginado.

VUKOVIC: Ha llegado particularmente a gente joven, porque estas cosas suceden hoy y hay mucho interés en ser crítico, en pensar sobre la opresión sistémica. Y por supuesto está película trata sobre acontecimiento que sucedieron en África en los 60, pero puedes aplicar el mismo modelo de violencia y opresión en muchísimos contextos diferentes.

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Como The Black Power Mixtape, Concerning Violence es una película altamente política. ¿El papel del artista es ser político?

OLSSON: Somos cineastas. Lo que nos separa de los artistas es que siempre tenemos una audiencia en mente. Nos preguntamos a nosotros mismos, ¿esto es aburrido? ¿Todavía tenemos su atención? Los artistas no piensan de esta manera. Pero el cincuenta por ciento de todas nuestras decisiones tienen su base en cosas que son demasiado aburridas para el espectador. Dicho esto, no se trata de que alguien te llame y pregunte si quieres iniciar un debate. Eso es algo que simplemente sucede.

VUKOVIC: Pero esperamos que nuestras películas tengan una vida larga. Queremos que lleguen a las escuelas, no sólo a los cines.

OLSSON: Por supuesto que queremos crear un debate. No me hago muchas ilusiones, pero si vives en esta parte del mundo, lo mínimo que puedes hacer es tratar de entender el sufrimiento y la violencia que produce el actual orden mundial. Esta película es parte de ello. No la hemos hecho para los que viven bajo la opresión: por supuesto ellos ya saben de qué se trata. La hemos hecho para gente como nosotros.

 

El próximo 15 de octubre a las 19:00 en la sala de cine de Tabakalera veremos Concerning Violence de Göran Olsson como parte de la sesión de proyecciones Un libro es un arma . + info

 

Imágenes: Fotograma de Concerning Violence (Göran Olsson, 2014)

Texto: Fragmentos de la entrevista de Kira Josefsson  a Göran Olsson y Sophie Vukovic publicada originalmente en inglés en Indie Wire el 3 de julio de 2014.

Traducción: Pablo La Parra Pérez