Cuaderno de trabajo

31 Mayo 2016

Entre pingüinos o entre obreros

Trevor Stark nos habla de La charnière, la discusión entre Chris Marker y los obreros de Rhodiaceta que siguió al estreno de À bientôt j’espère y que originó la formación de los Grupos Medvedkin de obreros-cineastas.

« ¿Cómo trasladar la lucha de los obreros al cine de manera que el director no se limite a reproducir la relación de dominación entre los que tienen acceso a la cultura y los que no lo tienen, entre los que tienen el poder de representar y aquellos que simplemente son representados? Estas tensiones alcanzaron un punto crítico el 27 de abril de 1968, cuando Chris Marker organizó el estreno de la película [À bientôt j’espère] para los obreros de Rhodiaceta y la comunidad local en el Centro de Cultura Popular de Palente-Les Orchamps (CCPPO). Aunque tuvo sus defensores… la película se topó con una reacción totalmente hostil, incluso entre aquellos que habían participado activamente en su producción. Los líderes sindicales rechazaron asistir a la proyección o jalearon vehementemente las protestas. En respuesta, Marker organizó una discusión tras la proyección que fue grabada por el sonidista Bonfanti. Uno de los trabajadores dice “Creo que el director es un incompetente… Y también pienso, por decirlo bruscamente, que los trabajadores de Rhodia han sido simplemente explotados”. Otro obrero critica a Marker por el hecho de que las mujeres en la película aparezcan exclusivamente como esposas en lugar de como trabajadoras y militantes de pleno derecho. En uno de los comentarios más incisivos, Georges Lièvremont, un trabajador que aparece entrevistado en A bientôt j’espère, afirma: “Sinceramente, creo que Chris es un romántico. Ha mirado a los trabajadores y al sindicado románticamente”. Merece la pena citar respuesta de Marker al grupo, también capturada por la grabadora:

También hemos llevado a cabo una actividad paralela, cediendo cámaras y grabadoras a jóvenes militantes, guiados por una hipótesis que todavía me parece válida: que en el mejor de los casos nosotros siempre seremos exploradores bienintencionados, más o menos amigables, pero que vendrán siempre de afuera; y que, como ocurre con su liberación, la representación cinematográfica y la expresión de la clase obrera sólo podrá ser la suya propia. Con acceso a equipos audiovisuales, los propios obreros nos mostrarán películas sobre la clase obrera, sobre lo que significa ir a la huelga, sobre el interior de la fábrica. Nosotros podríamos ser diez mil veces más hábiles, y menos románticos, y aún así seguiríamos estando limitados por una realidad cinematográfica que uno experimenta siempre, ya sea entre pingüinos o entre obreros, y es que, por supuesto, uno sólo puede expresar realmente lo que uno vive.

La experiencia de ver que la película era rechazada por las propias personas a las que se dirigía instigó la segunda fase de las experiencias de Marker en Besançon. De hecho, Marker tituló a esta grabación de sonido La charnière, el “punto de inflexión”… El CCPPO se convirtió en un taller cinematográfico completo, con una mesa de edición Atlas traída desde París. SLON aportó tomavistas de 16mm y grabadoras, y empezó a hacer películas en colaboración con los obreros… Al formar un colectivo, los trabajadores de Rhodiaceta adoptaron el nombre del cineasta ruso Alexander Medvedkin. »

 

El próximo 4 de junio a las 19:00 proyectaremos À bientôt j’espère La charnière y charlaremos con David Cortés y Amador Fernández-Savater en la sala de cine de Tabakalera. + info

 

Imagen: Fotografía de la sesión en que fue grabada La charnière (CCPO, 1968). Cortesía de ISKRA. 

Texto: Trevor Stark, extracto de su artículo “‘Cinema in the Hands of the People’: Chris Marker, the Medvedkin Group, and the Potential of Militant Film” publicado en October  en 2012 y accesible aquí.

Traducción: Pablo La Parra Pérez